Gracias a todos los que habéis seguido este blog durante los años que lleva funcionando. Ahora llega el fin de una etapa y un tiempo de barbecho. Y luego, quién sabe...

miércoles 5 de octubre de 2011
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El caballero Miguel y el dragón con hipo

El día de san Miguel se celebró el 29 de septiembre. San Miguel, arcángel que venció al dragón. San Miguel, que da entrada al invierno. Paladín contra el Mal. Metáfora de la lucha contra la sombra interior. El que da fuerza cuando los días se van haciendo cada vez más cortos y la oscuridad campa a sus anchas.

Para celebrarlo con los niños, les conté una pequeña historia que aparece en Before the Journey. Los gnomos llaman al caballero Miguel para luchar contra un pequeño dragón que está quemando sus cosechas. La historia termina bien, pues realmente al pequeño dragón sólo le ocurría que tenía hipo. Una vez solucionado este asunto, el dragón se queda a vivir con los gnomos y ayuda al rey, que además es panadero, en su quehacer cotidiano. Una vez al año celebran la llegada del dragón haciendo un pan con forma de dragón.

domingo 2 de octubre de 2011
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Maite cambia de blog

Crianza y educación, el blog donde podremos encontrar los artículos que Maite fue colgando en Adivina cuánto te quiero.

viernes 30 de septiembre de 2011
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Soy una madre perezosa

Idler es una palabra inglesa que significa algo así como haragán, perezoso, inactivo, zángano y otros sinónimos que se os ocurran.

Sin embargo, aplicada a la paternidad/maternidad viene a indicar un tipo de vida familiar en la que no hay tantas obligaciones ni exigencias, de manera que se puede disfrutar de una vida en familia sencilla y en principio con menos estrés para todos los miembros que la forman.

En internet hay ¡cómo no!, un portal dedicado a esta filosofía del menos es más. Se trata de The Idle Parent, es del escritor Tom Hodkinson y lo descubrí a través del editorial del último número de Crecer en familia.

Después de leer el manifiesto de los padres haraganes, me voy a apuntar al club, aunque reconozco que aún me falta mucho para conseguir ser realmente una madre perezosa. Aquí dejo una traducción hecha con la ayuda inestimable del gúgel traductor:

Rechazamos la idea de que la crianza de los hijos requiere un trabajo duro.
Nos comprometemos a dejar a nuestros hijos solos.
Rechazamos el consumismo desenfrenado que invade a los niños desde que nacen.
Les hemos leído poesía e historias fantásticas sin moraleja/moralina.
Bebemos alcohol sin culpa.
Rechazamos al puritano interno.
No malgastamos dinero los días de fiesta y en vacaciones.
Un padre perezoso es un padre ahorrador.
Un padre perezoso es un padre creativo.
Nos tumbamos en la cama el mayor tiempo posible.
Tratamos de no interferir.
Jugamos en campos y bosques.
Los llevamos al jardín y cerramos la puerta para poder limpiar la casa.
Los dos trabajamos lo menos posible, sobre todo cuando los niños son pequeños.
El tiempo es más importante que el dinero.
Un desorden feliz es mejor que una pulcritud triste.
Abajo la escuela.
Llenamos la casa con música y alegría.
Rechazamos las pautas de salud y seguridad.
Aceptamos la responsabilidad.
Hay muchos caminos.
Más juego, menos trabajo.

Esta visión de la familia está bastante presente actualmente, imagino que como reacción a la hiperprotección e hiperinterferencia que hacen algunos padres en las vidas de sus hijos, en sus juegos, en su forma de ser incluso.

Hay cosas que me cansan sólo de pensar en ellas. Me refiero por ejemplo a esos días sobrecargados de actividades para niños y adultos, en que padres e hijos apenas se ven un par de horas por la noche. Esos fines de semana que son planificados casi hora a hora por los padres, con compras, visitas culturales, talleres de actividades para niños, visitas obligadas a familiares (bueno, esto quizás no sea una sobrecarga en algunos casos, pero estoy segura de que hay más de uno que piensa en ello como una terrible obligación semanal, y me incluyo). Esas, por decir algo, vacaciones de verano que los niños pasan en campamentos urbanos o no urbanos, en colegios abiertos todo el mes de julio, o luego con los padres corriendo de un lugar a otro para hacer actividades programadas supuestamente lúdicas.

Todo el tiempo haciendo, haciendo, haciendo.

Sobre todo esto también se habla en el libro Simplicity Parenting, que estoy leyendo desde hace unos meses (lectura lenta, que lo llamo). De inspiración waldorfiana, da una serie de recomendaciones (al estilo americano, ya sabéis) para intentar simplificar los días y que los niños tengan tiempo para jugar de forma libre y no hacer nada, y aburrirse, además de otros consejos que les dejen vivir una infancia de las de verdad.

Otros libros que van en esta línea de simplificar y devolver la infancia a los niños, y la vida bien vivida a los adultos, son los de Carl Honoré.

¿Conocéis más libros o movimientos en este sentido?

miércoles 28 de septiembre de 2011
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Retazos de un fin de semana

Fin de semana de comida casera. Puntualizando: siempre es casera, porque no solemos comer en restaurantes. Pero me he dedicado a hacer:

salsa de tomate del libro de Jamie Oliver (de uno de ellos), que está muy rica con la pasta
sopa de tomate, también de un libro de Jamie, porque quería hacer la de Amanda Soule, pero sólo tenía tomates de lata; ha quedado muy, muy rica
pan blanco, en barra
pan negro

Al final de la mañana del domingo, tenía la cabeza totalmente aturullada por no haber salido de la cocina en varias horas.

Fin de semana de lecturas. Terminé El caso Jane Eyre, de Jasper Fforde. No suelo leer ciencia ficción, pero este libro me ha atrapado por varios motivos. El primero, que la ciencia ficción es más fantasía ficción, combinada con el misterio de un libro de detectives. El segundo, que se ubica en una ucronía (palabro que yo desconocía por completo que existiese) donde se tiene un gran amor por la literatura. Tanto es el amor que llega en ocasiones a la violencia y el asesinato. El tercer motivo, que juega de una forma totalmente atractiva con el libro Jane Eyre, modificando su final para hacer que acabe al gusto de los amantes de Brontë. El cuarto, que está escrito con sentido del humor, sin que eso sea obstáculo para que haya abundantes datos sobre historia y libros. Una reseña del libro la encontráis aquí.

Luego leí El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono, recomendado en Educarpetas. Me ha hecho recuperar la fe en el ser humano. Si una persona es capaz de cambiar tantas vidas y un paisaje, ¿qué no podrán hacer muchas personas con una idea clara para mejorar el mundo?

Ahora estoy leyendo Lady Jane, de Jane Austen. Qué arpía. Como Joan Collins en sus mejores tiempos. Que por cierto, yo quiero ser como ella cuando sea mayor.

Fin de semana por lo demás tranquilo. Un pequeño concierto de Samantha Folk en una plaza de pueblo, casi en familia. Un disfraz de guerrero celta. Y cables, cables y más cables en casa. Papá está haciendo cambios en el tendido eléctrico de sus espectáculos.

lunes 26 de septiembre de 2011
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