Además me ha hecho gracia reconocer o identificar a tres de los personajes en tres personas reales que conozco. Si no fuera porque hay un detalle o dos de cada uno tan diametralmente opuesto al real, diría que leyendo este libro uno puede preveer la historia de estos conocidos.
También hay un párrafo dedicado a la educación en casa vs colegio, en este caso a favor del colegio -que no se diga. Claro que esto es porque la educación en casa que se practica en el libro es errática y falta de un programa, digo yo.
Los pequeños Radlett leían
muchísimo, aunque caprichosamente, en Alconleigh, que contaba con una buena y
representativa biblioteca del siglo XIX creada por su abuelo, un hombre
extremadamente culto. Sin embargo, aunque obtenían una gran cantidad de
información heterogénea y la adornaban con su propia originalidad llenando
verdaderas lagunas de ignorancia con su encanto y su buen humor, no llegaron a
adquirir nunca el hábito de la concentración, por lo que eran incapaces de
trabajar duramente, con esfuerzo. Resultado de todo aquello fue su incapacidad
posterior para soportar el aburrimiento. Las tormentas y las dificultades no
les afectaban en absoluto, pero como carecían por completo de disciplina
mental, una sucesión de días de existencia monótona les suponía una tortura insoportable.


