No es posible considerar que ha llegado el final del verano si uno no...
se ha bañado en la playa
ha pasado horas columpiándose en casa de los abuelos
ha ido a ver flamencos -rosas- en las salinas
ha desayunado chocolate con churros hechos en casa
se ha vuelto a bañar, esta vez en aguas más turbulentas
ha hecho un viaje -corto- en barco, y en lugar de observar a su alrededor, se dedica a chuparse la piel, salada por el viento marino.
Así que ahora sí podemos decir que el verano ha llegado a su fin, casi, casi, y que estamos preparados para empezar un nuevo curso.
Llega el otoño.
Bailando en tiempos de Goya
Hace 5 semanas

